Modo de prueba: ningún cobro es real. Usá la tarjeta 4242 4242 4242 4242 con fecha futura y cualquier CVC.
Portada de Entre el tiempo y el amor, por Adriana Sanchez

Una novela en capítulos

Entre el tiempo y el amorNovela histórica romántica en Buenos Aires

por Adriana Sanchez

Prólogo

Introducción

Buenos Aires nunca duerme.

Incluso en las noches más tranquilas, sus calles conservan el eco de millones de historias que se cruzan entre el pasado y el presente. Entre sus edificios modernos sobreviven antiguas fachadas coloniales, patios escondidos y objetos olvidados que parecen guardar secretos de otros tiempos.

Lara Fernández lo sabía mejor que nadie.

Historiadora de profesión y apasionada investigadora de la Revolución de Mayo, dedicaba sus días a reconstruir fragmentos del pasado a partir de documentos, cartas y relatos antiguos. Para ella, la historia no era una sucesión de fechas y acontecimientos. Era la memoria viva de quienes habían amado, luchado y soñado antes que nosotros.

Una tarde de otoño, mientras recorría las estrechas calles de San Telmo en busca de material para una investigación, entró en una pequeña tienda de antigüedades que jamás había visto.

El local parecía detenido en el tiempo.

Viejos muebles, mapas amarillentos, relojes antiguos y retratos cubiertos de polvo llenaban cada rincón. Mientras observaba distraídamente los objetos expuestos, algo llamó su atención.

Sobre una repisa de madera descansaba un reloj de bolsillo de plata.

Era hermoso.

Antiguo.

Extrañamente familiar.

Lara lo tomó entre sus manos.

Al abrir la tapa encontró una inscripción grabada con delicados caracteres:

“Tempus Fugit, Amor Manet.”

El tiempo vuela. El amor permanece.

Una sensación difícil de explicar recorrió todo su cuerpo.

—¿De dónde proviene? —preguntó al anciano dueño del local.

El hombre sonrió levemente.

—Algunas historias prefieren contarse solas.

Antes de que Lara pudiera formular otra pregunta, el comerciante se alejó entre las sombras de la tienda.

Intrigada, compró el reloj y regresó a su departamento.

Aquella noche continuó trabajando en una investigación sobre las Invasiones Inglesas y los primeros movimientos revolucionarios del Río de la Plata.

Las horas transcurrieron en silencio.

Afuera comenzaba una tormenta.

El viento golpeaba las ventanas mientras la lluvia caía sobre la ciudad.

Cerca de la medianoche, Lara levantó la vista de sus documentos.

Algo extraño ocurría.

El reloj brillaba.

Primero fue apenas un destello.

Luego una luz azulada comenzó a expandirse lentamente sobre el escritorio.

Lara se puso de pie.

La luz aumentó.

El reloj vibró entre los papeles.

El aire pareció volverse más pesado.

Y de pronto, una fuerza invisible la envolvió.

Los libros cayeron de los estantes.

Las hojas volaron por la habitación.

El mundo comenzó a girar.

Lara intentó sostenerse.

Intentó gritar.

Pero la luz la rodeó completamente.

Y todo desapareció.

Cuando volvió a abrir los ojos, ya no estaba en el siglo XXI.

Había despertado en una Buenos Aires muy diferente.

Una ciudad de calles de tierra y carruajes.

Una ciudad donde la libertad aún era un sueño.

Una ciudad que estaba a punto de cambiar la historia para siempre.

Y donde, sin saberlo, la esperaba un amor capaz de desafiar al tiempo.